10 noviembre, 2016. Por

Painting Bob

Una vez conquistada la literatura, Dylan se compara con Kandinsky en su exposición
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“Mis pinturas están en algún lugar entre Kandinsky y George Roucalt”. Ni corto ni perezoso, Bob Dylan no sólo se permitió el lujo de ganar el Premio Nobel de Literatura y pasar de los académicos a pesar de que la gran masa enfurecida literaria encendiera tras otorgársele el galardón al mítico cantautor americano; sino que ahora va a por el Premio Internacional de Pintura Focus-Abengoa o alguno por el estilo.

Y es que el compositor ha estrenado en la galería londinenses Halcyon en la New Bond Street hace unos días una exposición de óleos, acrílicos, dibujos a lápiz y esculturas que tituló El camino trillado en la que, según confiesan desde la galería, “se ha mostrado muy implicado en el proceso”.

En las imágenes dibujadas por Dylan nos encontramos desde carreteras vacías a moteles varados o ferias de atracciones de pueblo: siempre paisajes coloristas exentos de seres humanos y con una mística entre Edward Hopper y el imaginario beat de Jack Kerouac. Si os apetece haceros con alguna de las menos de 300 láminas firmadas en edición limitada, que sepáis que tendréis que desembolsar entre 3.000 y 14.000 €, que con los 850.000 € que recibirá el próximo 10 de diciembre por el Nobel no fue suficiente.

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