28 octubre, 2016. Por

Ken Loach

El rey del cine social
Cinco cosas que te acercan a Ken Loach (y a su nuevo film: 'Yo, Daniel Blake')
Ken Loach

Daniel Blake, el cabeza de título y protagonista del último film de Loach, llega a la cartelera española como una ráfaga de aire fresco, frente a toda la contaminación que se respira en el ambiente. Su marcado estilo hace que cualquier novato con una venda en los ojos llegue a reconocer la autoría del director inglés. Que sí, que prácticamente todas sus películas se centran en lo mismo, pero ¿por qué iba a dejar a un lado su denuncia social si las cosas siguen sin cambiar?

Motivos por los que Yo, Daniel Blake ha salido de Cannes con la Palma de oro en una mano y la otra arrastrando al espectador, no le faltan. Podemos empezar.

Acento británico
Posiblemente Ken Loach no se hubiera adentrado en la realización si no hubiera sido gracias a una beca de la BBC, y a la Thatcher que terminó de moldearlo. Por tanto, como buen nativo, conoce bien a la Gran Bretaña y sus problemas. En esta ocasión, viaja a Newcastle para retratar las injusticias derivadas de un sistema podrido.

Marginado social
Pensamos que es casi imposible llegar a ciertas situaciones (pobreza) siguiendo todos los pasos establecidos. Lo que no se dice es que una vez que se cae, salir del hoyo es algo bastante difícil. Daniel Blake (Dave Johns) lo vive de cerca. Carpintero, 59 años y con una visita inesperada: los problemas cardiacos. Ante esta situación, su médico le prohíbe trabajar. Sin embargo, las ayudas sociales también se cierran en banda y se ve obligado a buscar trabajo para recibir la subvención por desempleo.

Defender a los oprimidos
La calidez con la que Loach retrata a sus personajes hace de esta película un cúmulo de emociones capaz de empujar a más de una y dos lágrimas. El propio protagonista, con su situación a la espalda, conoce, en una de sus múltiples citas para perder el tiempo en la oficina de “empleo”, a Katie (Hayley Squires). Esta madre soltera y sus dos niños viven una condición aún más gris que la de Blake. Pero juntos intentan sobrellevar el drama con una valentía sobrenatural.

Políticamente incorrecto
La crítica aquí se centra en la desorganización de una organización creada para ayudar, y que lejos de eso se dedica a entorpecer. Una administración que, inmune ya a la cantidad de casos que atraviesan su puerta, se ha olvidado de lo humano y muestra su fría cuchilla al que se atreva a cuestionar.

Fútbol
¡Una película de Ken Loach no sería película suya si no hiciese algún guiño al mundo futbolístico!

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