28 mayo, 2012. Por

(S8)

Centro Cultural Ágora. A Coruña
A Coruña acoge la tercera edición de la muestra de cine periférico (S8): culto al súper 8
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La reivindicación por esa imagen desgastada, manipulada, con los valores cromáticos cambiados, pixelada, es el nuevo pop en lo que al mundillo audiovisual independiente y de pedigrí se refiere. No sólo porque la gente se haya acostumbrado a ver vídeos a través de YouTube con una calidad ínfima o el alzamiento de géneros como el mumblecore sean evidentes, sino porque existe una sub-escena en donde el video-arte, los videoclips que recuperan (y maquean) títulos de películas desconocidas, la reinterpretación del lenguaje fílmico, la captura por vías DIY, el stop motion, el cortometraje realizado con material desechable o la recuperación del súper 8 o el VHS convierten toda esa estética retro en la nueva (y vieja, a la vez) ética audiovisual. Asumiendo a viva voz que somos la generación del reciclaje audiovisual, obsesionados por buscar en los trasteros de nuestros abuelos, imaginándonos rehabilitando alguna cinta celulosa encontrada enterrada en el patio trasero o, simplemente, valorando las grabaciones automáticas como si se tratasen de las últimas gemas del cine experimental, damos con citas que hacen del arte audiovisual de vanguardia la perfecta elipsis para considerar ejercicios encajonados o rehabilitados en un arma a explorar. A Coruña lleva celebrando, con este, tres años del (S8), una especie de simposio excesivo (desde el lado positivo de ese exceso) que se rinde (normal) ante el celuloide más vanguardista, experimental, mítico, inédito, subterráneo, cíclico, mágico, nunca editado y casi nunca expuesto, lúdico, diferente, divergente, versátil y casi museístico bajo una nueva Muestra de Cine Periférico. A James Cameron no le va a gustar la idea. A nosotros, plin.

Nuevas ópticas. Periferias audiovisuales. De eso va el rollo del (S8); y no únicamente de cintas en súper 8, por mucho que el título parezca querer recurrir a ese elemento pop, casi análogo de la fotografía Polaroid pero en formato audiovisual. No. Aquí la paleta es mucho más amplia. Hasta siete secciones con sus respectivas subsecciones, según se dé el caso, en el que el (S8) recurre a la emergencia y lo inédito del ejercicio audiovisual con carácter menos comercial y más explorador ubicable. De esta manera, nos encontramos con un ejercicio retrospectivo del primer trabajo, casero y universitario, de La Cuadrilla: tres estudiantes de la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense se deciden a grabar en súper 8 seminales cintas que conectaban el punkismo activista más recalcitrante hasta documentales sobre huskys, la reinterpretación del entierro de Breznev con música ska o la ecualización de la voz de Boris Vian sobre la imagen de una botella de Savin que se vacía. En lo que a vanguardia purista se refiere, Michael Nyman y su banda interpretarán la BSO de El hombre de la cámara de Dziga Vertov mientras ésta se reproduce, conectando la figuración abstracta en búsqueda de la verdad de la cinta de Vertov con la pulsión del directo de Nyman, dándole énfasis al plano y arrebato al experimento. Peter Kubelka será la figura más importante que allí se citará, y no sólo porque impartirá una master-class en la que comunicará claves y perspectivas de un cine que aboga por la filosofía de las cosas, la teórica de lo insólito o las conexiones entre comida y cine, sino porque todo su trabajo (siete películas que, entre todas, apenas suman poco más de una hora) serán la comidilla para viciosos del cine experimental más vanguardista.

Las conexiones entre psicodelia onírica, perspectiva digital de la magia y un tono muy de Mary Poppins performática se verá a través del trabajo de Miwa Matreyek, un instrumental que dota de vida a las luces, oculta facciones y cede importancia al atrevimiento del movimiento. La obsesión por el viaje desde sus aspectos más crípticos y orgánicos se podrán ver en la reproducción que se hará de sus piezas, destacando con especial ahínco las del viaje de Galicia a Argentina (Bs.As.) o el selvático viaje al dolor sentimental más críptico de A Pedra do Lobo. Las cartografías del pasado y el presente se representarán de diferentes maneras: Your Lost Memories, proyecto que recompone recuerdos perdidos de bodas, cumpleaños o vacaciones, re-digitaliza la materia y compone películas breves de hasta seis minutos que acaban firmando cineastas de la talla de Isabel Coixet, Isaki Lacuesta o Virginia García del Pino, entre otros; mientras que el ejercicio de búsqueda y rastreo nos trasladará en esta ocasión a la Cineteca Nacional de México para recuperar dos títulos que de otro modo sería inviable: esta vez Santa (la primera película sonora mexicana) y Sandra, la mujer de fuego (de Juan Orol, gallego que emigró a La Habana en su día y que, en este caso, compone una de sus más gloriosas colaboraciones con Rosa Carmina, estrella de su tiempo), dos piezas inconseguibles. Además, entre otras tantas retrospectivas (como las que se hará del trabajo de Andrés Duque, Marcos Nine y Naomi Uman), las cuatro sesiones monstruosas, bajo el apelativo nombre de El nuevo monstruo, recurrirá a trabajo dotado de archivo histórico renovado y que va desde la década de los ’50 hasta la actualidad, dando carta blanca a los Frankensteins modernos, a la recolocación de los objetos estéticos, a la ética post-humanoide, a las criaturas perturbadas, a los objetos de deseo cromático, a los collages audiovisuales. Una auténtica barbarie de vanguardia 100% periférica. Así me gusta a mí.

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Nombre exposición: (S8)

Dirección: Calle Ágora, s/n. A Coruña

Cuándo: Del 30.05 al 03.06