9 diciembre, 2016. Por

El editor de libros

Bromance literario
El editor de libros

El invierno es la mejor época para ir al cine. El frío aprieta, los días se acortan y las noches se hacen eternas. No hay luz y puestos a estar encerrados en casa enganchados a los maratones de BeMadTV, vale la pena salir, tomar algo de aire fresco –y tan fresco– y meterte en una sala. Si algo caracteriza la navidad es que suele ser una buena época para que las distribuidoras estrenen todo tipo de películas y El editor de libros no iba a ser menos.

La película de Michael Grandage y protagonizada por Jude Law y Colin Firth es un bromance literario en forma de biopic sobre la intensa relación entre el editor Max Perkins y Thomas Wolfe, uno de los escritores norteamericanos más grandes. Un heroico relato sobre la creación literaria y la volátil relación entre un autor indisciplinado y su perspicaz editor.

Es un tanto exasperante ver una película donde personajes históricos de tal magnitud son reducidos a clichés baratos y facilones. No entiendo como puedes convertir a gente tan interesante e hipnótica como los Wolfe, Perkins, Bernstein, Fitzgerald, Hemingway, etc. en personas tan planas y tan poco carismáticas. Por no mencionar el hecho de que figuras tan importantes dentro de la historia norteamericana sean interpretadas por actores ingleses o incluso australianos. Es una chorrada, lo sé y generalmente no suelo fijarme en estas cosas pero, esta vez, el detalle me llama la atención.

En definitiva, El editor de libros es un biopic sobre el arte, la literatura y la vida misma. Vale, casi todo lo que se espeta en el fondo son palabras vacías sin un trasfondo concreto pero, oye, estamos en Navidad y tampoco queremos nada sesudo que nos haga pensar mucho. La película es algo floja, pero entra bien y Nicole Kidman está especialmente bien.

El editor de libros